El Barcelona ha vuelto a saborear las dulces mieles del liderato y la gloria al dar un auténtico repaso de fútbol a un Real Madrid en el que las figuras y el juego brillaron por su ausencia. Nada mas empezar el, sin duda alguna, clásico más hablado de los últimos tiempos, el Barcelona demostró el monólogo que se volvería posteriormente el partido: el Barcelona en su apoteosis, con toques cortos, largos, a los huecos… una perfecta máquina suiza que enloquecía al Madrid más desorganizado que se ha visto en la temporada. A los 10 minutos el Barcelona(que hasta el momento parecía que jugaba contra Alevines) se estrenaría en el marcador tras una jugada colectiva en la que los blancos veían el balón pasar de catalán en catalan, Iniesta lo filtraría al corazón del área donde, tras un infortunado rebote de Marcelo que aprovecharía Xavi para definir el rebote frente a un Casillas que esperaba que se cantase el fuera de juego (inexistente). Cuando parecía que el Madrid iba a despertar, el Barça demostró que lo de ellos es soplar y hacer botellas y, tras otra increíble jugada de asociación, sólo tardarían ocho minutos en subir el segundo al marcador tras un desastroso rechace de Iker a un tiro de Villa. El resto de la primera mitad fue olvidable, con poco del Madrid, la habitual insistencia del Barça y el partido convertido en una batalla campal, manotazo de CR7 a Guardiola (que derivaría en tángana), piscinazo de Messi, sospechosa lanzada de Valdés a Cristiano… una gama de jugadas dignas de sólamente el olvido. Para la segunda mitad, el Madrid cambió de esquema a un 4-3-3 sacando a Lass por Özil, cambio que, curiosamente, sólo empeoró las heridas blancas. El guión de la obra fue el mismo, vagas individualidades y chorradas defensivas para el Madrid (que cumplió con creces de ese haber sido su papel) y el Barça enseñando cómo se deben mezclar dotes individuales, colectivos y de genios en una misma formación. Villa anotaría un grán doblete tras avergonzar a Casillas por partida doble y Jeffren, sobre los 90’, completaría el 5-0, convirtiendose así en el primer venezolano en anotar en un Clásico. Sobre el final, lo peor: Ramos, mostrando todo lo que un jugador no debería ser, daría una entrada brutal a Messi y, al ser este recriminado por Puyol (compañero y cómplice en el Mundial) daría un empujón que mandaría a Tarzán al suelo y, luego de la roja, en su vía al vestuario propinaría una infantil bofetada al “genio” de la Roja, también cómplice Xavi, demostrando así una total inmadurez del sevillano. Goleada, paseo, “show”, todos los adjetivos merece este Barcelona, por mucho el club con mejor fútbol de la época.
Crónicas deportivas, día a día, un poco de mi vida.
November 29, 2010
Barcelona 5-0 Real Madrid: El equipo de la historia vs el equipo ‘historieta’.