December 6, 2010
Real Madrid 2-0 Valencia: El invento de Mourinho lo reparó Cristiano y Pérez Lasa.

El Real Madrid ha vencido con cierta comodidad al Valencia por un claro 2-0, partido donde se vio a un equipo cabisbajo recibiendo a uno de los aspirantes de la “Liga de 2”, el cual jugó con una timidez de la que, curiosamente, se salvó el meta Guaita, tercero en formación y con un partido completamente excepcional.

En lo deportivo, el Real Madrid fue el equipo con el control del partido, consiguiendose con un Valencia que en los primeros minutos parecía una pirámide: sólido abajo, con una defensa sólida y cerrada, un mediocampo medianamente estable (que enfrentó la mayor novedad del Madrid: el famoso y defensivo trivote Khedira-Lass-Xabi), aunque sin demasiado control y que en muchos momentos del partido tuvo que replegarse a defender; en delantera, el Valencia se presentó con un punta y acabó jugando con dos. En ambos planteamientos se presentó la misma desestabilización hacia el Madrid: intermitente.

Por los blancos, quienes venían con la moral bajita (y que, por cierto, se vieron recibidos en su casa por uno que otro silbido antes del pitazo de Perez Lasa) se vio que jugaron con el miedo de recibir el castigo de su público, como un niño arrepentido de alguna jugarreta que acabó en algo peor. Para seguir con la metáfora y, consciente de la redundancia, los “niños” blancos venían de fallar su jugarreta en el Camp Nou y esperaban el regaño de su madre (el público) en la grán casa de La Castellana. Sin embargo, los merengues fueron quienes desde el comiendo dominaron el partido por algo que parecía mecánica. Con algún que otro arrancón del Valencia y salidas brillantes de Di María, integraciones en ataque de todas las lineas del Madrid y Cristiano como maestro de orquesta en la ofensiva, se iba a ir una gris primera parte en la que los de casa se veían con hambre pero donde se veía también que ambos equipos estaban faltos de gallardía y, por ello, el 0-0 se iba a quedar en el marcador.

El “9”, un mal necesario.

Para la segunda parte y con el 0-0 en el marcador, al Madrid pareció activarsele el despertador, y salió mucho más ofensivo, con ideas más claras y ganas de dar la cara que había dado toda la temporada (exceptuando, claro, la mutación que había sufrido el pasado lunes), como demostraba un tiro de Cristiano que, nuevamente, se vería con Guaita. Sin embargo, parecía que la falta de un ‘9’, efectivo o no, marcaba el 0 en el partido. Lo notaba el público, lo notaba Mourinho. Por lo que tras muy poco avanzado el segundo tiempo, dio ingreso a Benzema por Khedira, volviendo al 4-2-3-1, y todo lo que esto implicaba. El Madrid, por supuesto, cedió mucho más el balón en el centro del campo y el Valencia empezó a mostrar mucho más descaro, mientras que los merengues seguían en relativo control de las acciones del partido y desestabilizaban un poco más con Cristiano creando y con la calma de saber que tenía a alguien frente a él para acabar si era necesario.

La roja, el factor decisivo.

Corría el minuto 62 y el partido, si bien algo vistoso por el toma y dame de ambos equipos y bastante equilibrado, cuando una contra del Madrid que partía por la izquierda da con el hombro/bícep de Albelda, jugada que para Pérez Lasa significaría la segunda amarilla a Albelda y, en consecuencia, la expulsión del partido, a partir de ahí, borrón y cuenta nueva, el Valencia tendría que rearmarse con lo que parecía un 3-4-1 que, poco después con el ingreso de Aduriz, cambiaría a 3-3-2, apuesta arriesgada por Unai Emery que fallaría ante la presión del Madrid.

Cristiano, el ás bajo la manga.

En lo que seguiría del partido, el Madrid sería una máquina de alta velocidad y precisión trabajando las contras. Bastarían con 10 minutos después de la expulsión (es decir, en el minuto 72) para que Cristiano por fin pudiera ver luz ante Guaita, bárbaro hasta el momento, y abriera el marcador. Otros 10 minutos después, con un Valencia que mostraba su cara más aguerrida, Cristiano anotaría nuevamente para poner el sello al partido y recuperar el ‘Pichichi’ que antes de empezar el partido en La Castellana había saboreado Messi. El portugués, asimismo, dio un par de sabores de boca y lujos de crack al partido con dos taconazos (uno en cada tiempo) que estrellarían contra los palos. El portugués lo quiere de lujo…

De este modo el Madrid recibe un golpe de ánimo después de la debacle de la semana pasada y se mete a sólo 2 puntos del lider el Barcelona. Y es que esta Liga es de 2, pero no de fiar, que el Villarreal rema a grán ritmo y es el único que “puede” dar la sorpresa.

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