No es secreto para nadie que la bandera de la afición madrileña desde el comienzo de temporada es (aún mas que Mourinho y Casillas) Cristiano Ronaldo. El portugués, que ha jugado 39 partidos de 41 posibles esta campaña (en total 3592 minutos de 3690 en disputa, el 97%) sufre ahora la factura que le pasa el cuerpo; una lesión menor en el bíceps femoral izquierdo que le mantendrá fuera de los escenarios por dos jornadas de Liga (contra Rácing, visitando, y Hércules en el Bernabéu). En teoría, la ausencia de Cristiano no debería ser problema mayor para los de Concha Espina para sacar ambos encuentros; sin embargo, la ausencia del crack portugués estropea los objetivos de los blancos, y del portugués mismo, en varios aspectos (la pelea por el “Pichichi”, la preparación a sobremarcha que tendrá que pasar para la visita ante Lyon, etc.).

Hay que hacerle notar al entrenador y al jugador que no siempre es sano tomar todos los partidos como el último y que el jugador (por más que se le apode), no es una máquina. No resulta normal que el portugués se juegue los 90 minutos en partidos resueltos (caso del partido contra la Real Sociedad, Rácing o Levante), o que vea minutos en partidos sin trascendencia (como contra Auxerre o la vuelta en Copa contra Atlético). Es de notar que Cristiano es muy importante para el conjunto madrileño, pero también hay que notar que es humano, y que la plantilla del Madrid bien podría cubrirle los últimos 20 minutos de muchos partidos.
No es secreto que Mourinho le deja en el cesped los 90 minutos para que anote y siga frente a Messi en la lucha por la Bota de Oro, pero bien ha declarado el jugador que el éxito del equipo es más importante y, dejándolo bien claro, él es fundamental para las victorias. Así que Mou ha de pensárselo dos veces para volver a dejar a Cristiano jugar el 95% de los partidos restantes (que, suponiendo que el Madrid llegara a la Final en Wembley, 20 partidos de 21 posibles), porque cada minuto con el portugués en el campo es posibilidad de gol, pero también de lesión como la habida.
Y es que antes que nada, Cristiano y Mourinho deben pensar en el éxito de la entidad (al menos en las Copas a disputar), y eso implica medir las energías de los jugadores, y no se resume al de Cristiano, porque ya pasó con Di María. Plantilla sobra, ahora a aprovecharla al 100%.